Análisis legalSeptiembre de 2026 · 8 min lectura

Inteligencia artificial y jurisprudencia inventada: el Auto AC739-2026 y lo que deben saber los abogados en Colombia

SN

Steffany Naranjo Vargas

Tech Lead & Senior Software Architect · Co-Founder, DataLogyc

linkedin.com/in/steffanynaranjov

Qué ocurrió: el Auto AC739-2026

En 2026, la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia profirió el Auto AC739-2026, mediante el cual sancionó a un abogado por presentar en un escrito judicial sentencias que simplemente no existen. Las referencias eran plausibles en formato, numeración y fechas, pero al buscarlas en la base de datos oficial de la Corte no aparecieron. El abogado había usado ChatGPT para preparar el documento y confió en el texto generado sin verificarlo.

La Corte calificó la conducta como temeraria e impuso sanción de multa, dejando claro que la responsabilidad por el contenido de los escritos es del profesional que los firma, independientemente de qué herramienta usó para redactarlos.

Punto central del Auto

La Corte no prohibió el uso de IA. Señaló que el abogado tiene la obligación de verificar la existencia y el contenido de cualquier fuente que cite, sin importar su origen.

No es un caso aislado

El caso colombiano llega después de una serie de precedentes internacionales que pusieron el tema en la agenda jurídica mundial. En 2023, un tribunal federal de Nueva York sancionó a dos abogados que citaron sentencias inventadas por ChatGPT en un proceso de aviación. En España, Argentina y México han surgido situaciones similares en los últimos dos años.

El patrón es siempre el mismo: el abogado confía en el texto generado, no lo verifica en la fuente primaria y presenta las citas ante el tribunal. La IA nunca advirtió que las sentencias eran ficticias, porque para el modelo de lenguaje la tarea era generar texto convincente, no recuperar documentos reales.

Por qué los modelos de lenguaje general inventan sentencias

Los modelos de lenguaje de propósito general, ChatGPT, Gemini, Copilot, son sistemas de predicción de texto. Están entrenados en volúmenes enormes de texto de internet y producen la continuación estadísticamente más probable de una secuencia. Esto los hace muy buenos generando prosa coherente y convincente.

El problema con el derecho es que una sentencia real tiene una combinación específica de sala, magistrado, expediente, fecha y ratio decidendi que ningún modelo puede "recordar" con exactitud si ese documento no estaba en su conjunto de entrenamiento, o si estaba de forma fragmentada. Cuando el modelo no tiene el dato exacto, lo inventa siguiendo el patrón del dominio jurídico, porque eso es lo que maximiza la coherencia del texto.

A ese fenómeno se le llama alucinación. No es un fallo ocasional ni un error de versión: es una característica estructural de los modelos generativos cuando se les pide recuperar información factual específica fuera de su contexto de entrenamiento.

No toda IA jurídica funciona igual

Existe una diferencia fundamental entre los modelos de lenguaje general y las plataformas jurídicas especializadas construidas sobre arquitecturas RAG (Retrieval-Augmented Generation): estas últimas no generan la fuente, la recuperan primero de una base de datos verificada y luego producen la respuesta anclada a los documentos reales.

En LegaLogyc, cada respuesta está respaldada por fragmentos textuales de documentos reales indexados en nuestra biblioteca: sentencias de la Corte Constitucional, la Corte Suprema y el Consejo de Estado, leyes, decretos y códigos vigentes. Si el sistema no encuentra el documento, lo dice explícitamente en lugar de inventar. El abogado puede ver exactamente qué fuente sustenta cada afirmación antes de copiarla en un escrito.

Diferencia clave

Un modelo de lenguaje general genera texto. Una plataforma jurídica RAG recupera documentos reales y los usa como base. La verificabilidad es lo que distingue una herramienta segura para el ejercicio profesional.

Responsabilidad profesional: lo que dice el marco colombiano

El Código General del Proceso (Ley 1564 de 2012) establece en su artículo 78 el deber de lealtad procesal y prohíbe las actuaciones temerarias o de mala fe. El Auto AC739-2026 aplica estas disposiciones al uso de IA: citar fuentes sin verificarlas constituye, en criterio de la Corte, una actuación contraria al deber de lealtad con el sistema judicial.

El Código Disciplinario del Abogado (Ley 1123 de 2007) contempla sanciones que van desde la censura hasta la exclusión del ejercicio de la profesión. Una sanción disciplinaria por uso negligente de herramientas de IA es ahora una posibilidad real en Colombia, no solo en otras jurisdicciones.

Checklist de verificación: 5 pasos antes de citar jurisprudencia generada con IA

1

Verifica la existencia del documento en la fuente oficial

Relatoría de la Corte Constitucional (relatoria.corteconstitucional.gov.co), Corte Suprema (cortesuprema.gov.co) o Consejo de Estado. Si el documento no aparece, no existe.

2

Lee el ratio decidendi, no solo el resumen generado

Una IA puede generar un resumen plausible de una sentencia real, pero con afirmaciones que el fallo original no contiene. Lee los considerandos relevantes antes de citar.

3

Confirma que la sentencia no fue modulada, aclarada o sin efectos

La jurisprudencia colombiana evoluciona. Una sentencia de 2015 puede haber sido revisada, modulada o inaplicada por fallos posteriores. Verifica el estado actual en las fuentes oficiales.

4

Anota la URL o expediente que respalda cada cita

Documenta para tu expediente la fuente exacta que verificaste. Si en algún momento se cuestiona la cita, debes poder demostrar que consultaste el documento original.

5

Usa una herramienta que cite su fuente por defecto

Prefiere plataformas que incluyan el enlace al fragmento original junto a cada respuesta. Eso convierte la verificación en un paso trivial, no en una búsqueda separada.

La IA no reemplaza el criterio jurídico

El Auto AC739-2026 no es una advertencia contra la tecnología. Es un recordatorio de que el análisis jurídico es responsabilidad del profesional. La IA puede acelerar la investigación, organizar argumentos y redactar borradores, pero el abogado que firma un escrito asume la responsabilidad de cada afirmación que contiene.

Eso no cambia con ninguna herramienta. Lo que sí cambia es el riesgo: un modelo general puede generar fuentes convincentes pero falsas en segundos, y un abogado ocupado puede no notar la diferencia si no verifica. El margen de error que antes requería construir una cita falsa deliberadamente ahora puede ocurrir por descuido.

¿Los abogados deberían dejar de usar IA?

No. Deberían dejar de usar herramientas de propósito general para tareas jurídicas específicas que requieren precisión factual. La misma Corte que profirió el Auto AC739-2026 no prohibió el uso de IA: reconoció que la tecnología avanza y que corresponde al gremio adaptarse con responsabilidad.

La distinción relevante no es IA versus no IA. Es IA verificable versus IA opaca. Una herramienta que muestra la fuente, permite cotejarla en un clic y advierte cuando no encuentra el documento es fundamentalmente diferente de una que genera texto sin indicar de dónde viene. El primero reduce el riesgo profesional. El segundo lo amplifica.


Fuentes oficiales consultadas

Última actualización: Septiembre de 2026

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